domingo, 24 de mayo de 2009

LA PRINCESA QUE CREIA EN CUENTOS DE HADAS

Hace ya algunos años que leí este libro, pero he sentido la necesidad de volver a leerlo, quizás por que estoy dejando de creer en los cuentos de hadas...


Relata la historia de una princesa delicada enamorada de su príncipe, hasta que un día, éste se olvida de llevarla rosas, tratarla con cariño y rescatarla en los momentos difíciles. Es por eso que Victoria (la princesa) abandona su castillo acompañada de un sabio búho, Doc, para comenzar un viaje iniciático espiritual lleno de aventuras y desventuras. Pero sobre todo hecho con coraje, valentía y decisión. A lo largo de diferentes pruebas, donde participan una serie de personajes animados que le sirven a la princesa de guías y consejeros, Victoria se va fortaleciendo y entendiendo que para encontrar el verdadero Amor y la auténtica Felicidad fue necesario primero encontrar como maestro: el Dolor.
El camino de la Verdad, el mar de la Emoción, la tierra de la Ilusión, el valle de la Perfección son algunos de los capítulos, y en este caso pruebas para nuestra protagonista que nos acercan a la comprensión de las emociones e ilusiones que puede tener cualquier mujer; por eso Victoria (la princesa) y Vicky ( su yo interior) discuten, se enfadan y mantienen grandes debates internos entre lo que fue, es y será siempre "lo mejor".Al final el cuento de hadas se cumple. Sí, pero de forma diferente a lo que la mente entretejió un día. El libro pone de manifiesto que el Amor empieza por uno mismo y que es necesario atravesar el puente entre el dolor y la felicidad para descubrir que hay lecciones duras en la vida pero necesarias para entender valores fundamentales.Porque todos los cuentos comienzan por Érase una vez.......y cada uno escribe el suyo propio.
Deseo que a tod@s se os cumpla vuestros cuendo de had@s

3 comentarios:

Hebron dijo...

Y el autor es?

Juancar dijo...

Creo que lo tengo por casa,d emis hijas,pero no lo he leido.

Un beso

Alatriste dijo...

Que se cumplan los tuyos, guapa, pues tú sí que eres una princesa. Je, je, je. No quiero que tu alma esté triste, así que a ver si consigo hacerte reír con mis payasadas. ¿Sabes que el otro día me quemé en la playa? Jo, estuve muy poco tiempo y parecía un salmonete. Pobre de mí. Je, je, je. Ya estoy mejor. Venga, mucho ánimo, niña y cuídate. Besos.